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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

Autoridad y Estudio de la Biblia

Si las prácticas y doctrinas basadas en la tradición (no fundamentada en la Escritura) se prohíben, y no hay un papa infalible, ¿de dónde proviene entonces nuestra autoridad? Hasta este punto, la Biblia ha sido usada como la única fuente de verdad. ¿Es correcto esto?

Deuteronomio 4.2: "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella..."

Apocalipsis 22.18-19: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida..."

Gálatas 1.9: "Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema".

Pablo, al escribir a Timoteo, nos enseña que el hombre de Dios “es completo” cuando camina conforme a la Escritura, la cual es la Palabra de Dios.

2 Timoteo 3.16: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra".

Dejemos, entonces, que la Palabra de Dios (bien usada) sea nuestro único maestro y guía, y no la Biblia acompañada de las tradiciones de los ancianos (líderes religiosos). Si la Escritura es útil y suficiente para que seamos completos, entonces ¿para qué necesitamos la tradición?

Mientras que yo leía y volvía a leer en el Nuevo Testamento, pude ver más claro que muchas de las prácticas y creencias católicas eran contrarias a la Palabra de Dios. Aunque los pasajes me parecían muy claros, a veces me preguntaba si los estaría mal interpretando, o si aún debería estarlos leyendo o estudiando. Ya que la Iglesia Católica Romana enseña que son ellos los únicos quienes tienen la autoridad de interpretar correctamente las Escrituras.

A pesar de todos mis años de preparación católica, nunca había estudiado la Biblia, ni siquiera en el seminario. Aunque la Iglesia Católica aconseja “de forma solapada” la lectura de la Biblia públicamente, la ausencia de cualquier estudio bíblico durante mis 11 años en el seminario, debe en verdad ser una evidencia en contra de la verdadera posición de la Iglesia Católica en cuanto al estudio de la Biblia. Una cosa es lo que se dice, otra muy diferente es el testimonio de lo que ésta práctica.

Me fue dicho, tanto por los sacerdotes como por las monjas, que para entender las Escrituras uno necesita años de entrenamiento teológico. También se me dijo que, aunque las Escrituras contenían secretos y complejos significados, no debía preocuparme, porque la Iglesia Católica me diría todo lo que yo necesitaba saber. Esto me animaba.

Así que, ¿debe uno estudiar individualmente la Biblia? ¿Podrá uno propiamente entender sus misterios? Jesús reprendió a los judíos por carecer de un conocimiento individual y personal de las Escrituras.

Marcos 12.24: "...¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?" Debemos entonces interesarnos personalmente en conocer lo que nos dice correctamente las Escrituras.

Mateo 15:14 “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” Debemos entonces interesarnos personalmente en corroborar que se nos está enseñando lo correcto de la doctrina de Cristo.

Pero Pablo alaba a Timoteo por su estudio y conocimiento “personal” de la Palabra de Dios.

2 Timoteo 3.15: "...y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús".

Note que uno es instruido en el camino de la salvación por el estudio de la Palabra de Dios, no por estar sujeto al Papa ni a la tradición de la iglesia.

 Pablo también alaba a los judíos de Berea por su estudio y escrutinio personal de las Escrituras, y No porque aceptaron ciegamente lo que él les había enseñado.

Hechos 17.11: "Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así".

De hecho, Pablo no sólo alaba a quienes estudian la Palabra de Dios, sino que la hace una recomendación con diligencia:

2 Timoteo 2.15: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad".

Piense en esto por un momento. Las epístolas de Pablo que forman gran parte del Nuevo Testamento, fueron escritas a los cristianos y congregaciones del primer siglo. ¿Le parece lógico que Pablo les haya escrito, sabiendo que ellos no entenderían sus epístolas? Si así fuera, Pablo tampoco hubiera ordenado que sus epístolas fueran leídas a la iglesia y que fueran después compartidas con las otras congregaciones.

Colosenses 4.16: "Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros".

Pablo declara enfáticamente en su segunda carta a los corintios:

2 Corintios 1.13: "Porque no os escribimos otras cosas que las que leéis, o también entendéis; y espero que hasta el fin las entenderéis..."

No estoy sugiriendo aquí que usted ha de recoger toda la verdad y el conocimiento con leer casualmente la Biblia. Hay en ella muchos pasajes que requieren discernimiento, trasfondo educativo, perspectiva histórica y otras Escrituras relacionadas antes de entenderlos.

Uno jamás podrá comprender totalmente la verdad y la profundidad y el significado de la Palabra escrita, pero sí se puede llegar a comprender de manera genera y saludable la esencia de la sana doctrina de Cristo. Y comprender y discernir de manera general lo que armoniza y no armoniza con la verdad de la doctrina apostólica. Porque los principios básicos del cristianismo y el plan de Dios para la salvación son claros para todo el mundo. El estudio de la Biblia implica un viaje que ha de durar toda la vida. Ahora lamento cuantos años perdí de estudio bíblico; pero hoy me gozo en poder acercarme a Dios a través de su Palabra.

Pablo oraba por los colosenses, para que éstos fueran llenos de conocimiento, sabiduría y entendimiento (Colosenses 1.9), y a nosotros nos exhorta para que nos ocupemos en nuestra salvación con temor y temblor (Filipenses 2.12).

Estoy firmemente convencido que quien se acerca a la Palabra de Dios sin prejuicios, con un corazón abierto y sincero, y en oración, se acercará más a Jesús. Pues Dios nos da esta promesa; “…mi palabra… no volverá a mí vacía…” (Isaías 55.11).