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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

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Buda vs Jesús

Hay mucho que se pudiera admirar en la vida y las enseñanzas de Gautama (Buda). En la cultura japonesa y asiática en general esta fuertemente influenciada por las las enseñanzas éticas, el arte y la arquitectura del Budismo. Pero al estudiarse objetivamente la vida y las enseñanzas de Gautama y de Jesús, se puede descubrir algunas diferencias dramáticas.

 

En primer lugar, el Buda no pretenden ser divino. El budismo de la denominación “teravada” permanece fiel a su enseñanza que él era sólo un hombre. La idea de que él era divino fue desarrollado en el Budismo Mahayana, 700 años después de su muerte.

 

Además, el budismo enseña que en el Norte ha habido otras manifestaciones del Buda o bodisatvas y algunos creen que Jesús fue una de esas manifestaciones. Sin embargo, Jesús no pretende ser una de las muchas manifestaciones de Dios; él afirmaba ser el único Hijo de Dios. Esta enseñanza no fue la creación de sus seguidores, sino un principio que enseñó el propio Jesús desde el comienzo de su ministerio. De hecho, la salvación que Él predicó fue dependiente de la comprensión de su naturaleza divina.

 

Segundo, el Buda afirmaba ser una forma de lucha. Él mostró el camino al nirvana, pero corresponde a cada seguidor el encontrar su propio camino. En cambio, Cristo no vino a mostrar el camino; el afirma ser el camino. Mientras que el budismo enseña que la salvación viene a través de las enseñanzas de Buda, Cristo enseñó que la salvación se encuentra solamente en él. Cuando Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre, sino por mi" (Juan 14:6), él estaba diciendo que Él es el único que puede dar la vida eterna, porque él es la fuente de la verdad y la vida. No sólo fue posible solamente realizar el camino, el prometió estar vivo para siempre y habilitar a todos los que le siguen, a vivir la vida que agrada al verdadero Dios.

 

En tercer lugar, el Buda enseñó que la forma de eliminar el sufrimiento y alcanzar la iluminación era eliminar todos los deseos. Cristo enseñó que uno no debe eliminar todo deseo, sino que uno debe tener el deseo correcto. Él dijo, "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Cristo enseñó que debemos desear conocerle por encima de todos los demás deseos.

 

Cuarto, el Buda no realizó milagros en su vida. En cambio, Cristo afirmó su divinidad a través de los milagros que hacía. Él demostró su autoridad sobre todos los ámbitos de la creación: el reino espiritual, la naturaleza, la enfermedad y la muerte. Sus milagros confirmaron las afirmaciones que él era mucho más que solamente un buen maestro, sino Dios encarnado.

 

Finalmente, Buda esta sepultado en una tumba en Kusinara al pie de las montañas del Himalaya. Sin embargo, Cristo está vivo. Sólo él ha vencido el pecado y la tumba. Su muerte pagó el precio del pecado, y Su resurrección hace posible que todas las personas que obedecen el evangelio puedan comenzar un pacto de comunión eterna con Dios.

 

Tras un estudio comparativo, se puede llegar a comprender que el Buda fue un gran maestro de ética que vivió una vida noble, pero Cristo es la única revelación de Dios, a quien debemos adorar, seguir y obedecer como nuestro Señor y Salvador eterno.

 

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