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La Palabra Vivida

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Confucio vs Jesus

Hay mucho en las enseñanzas de Confucio que se puede encontrar digno de elogio. Sus valores morales a menudo son paralelos a las que la Biblia enseña. La Biblia enseña que nosotros somos creados a imagen de Dios, y, por lo tanto, debemos reflejar su carácter moral. Su código de ley moral está incrustado en nuestros corazones (Rom. 2). La mayoría de las personas de ascendencia asiática puede no ser estrictos seguidores del confucionismo, pero todos ellos están influenciados por su filosofía.

 

El confucionismo es muy adaptable y diluido en su estructura. Esa ha sido una debilidad, pero tiene también una fortaleza del sistema, la cual es que permite que el confucionismo pueda unirse a otros sistemas religiosos exclusivos. Hay varias diferencias importantes, y podemos creer también que, deficiencias, dentro de la filosofía confuciana.

 

Primero, el confucionismo se queda corto como una completa visión de la vida porque no aborda varias cuestiones clave de la creación y la existencia del ser humano. El sistema confucionista no contesta las preguntas clave, tales como, ¿por qué el universo existe? ¿Cómo podemos explicar su origen? ¿Cuál es el significado de la existencia de la humanidad en el universo? ¿Qué sucede después de la muerte?

Estas son cuestiones universales que deben ser abordadas.

 

El hombre es un ser espiritual, y esta filosofía deja un vacío espiritual. La Biblia enseña que Dios ha puesto la eternidad en el corazón del hombre (Ecl. 3:11.) El anhelo de respuestas espirituales es una necesidad universal. Por esta razón, la filosofía confuciana eventualmente se combina con la religión popular china y el budismo. Sin embargo, aún así no puede ofrecer respuestas completas.

 

En segundo lugar, enseña Confucio que había una moralidad global, y se llama el "Mandato del Cielo" que guía el universo. El mandato del cielo es el orden moral establecido por el cielo. Algunos creen que Confucio estuvo refiriéndose a una fuerza impersonal; otros creen que se estaba refiriendo a un ser personal. En cualquier caso, Confucio sintió que el cielo (o uno en el cielo) no se comunicaba con la gente. Confucio dijo, "El cielo no habla; sin embargo, las cuatro estaciones siguen su curso, por lo tanto, el centenar de criaturas, cada uno según su especie, nacen de ello.

 

En contraste, la Biblia enseña que podemos tener comunión con quien estableció el orden moral. Que Dios está involucrado en la creación y ha hecho el camino para una posible relación con él a través de su Hijo (Jn. 3:16). El creador de todas las cosas se ha comunicado con nosotros a través de su Palabra y de su Hijo. Él nos invita también a nosotros a convivir con él en oración y comunión íntima. La ilustración del pastor y sus ovejas encontrada en Salmos 23 y Juan 10 refleja su deseo de una estrecha comunion con nosotros.

 

Tercero, Confucio basó su filosofía en la creencia de que el hombre es básicamente bueno. Sin embargo, a pesar de ello, Confucio honestamente admitió que nadie había alcanzado el nivel del verdadero caballero. Confucio dijo, "Yo por mi parte nunca he visto uno que realmente cuidó de su bondad, ni uno que realmente deteste la maldad." dijo de sí mismo, "…los caminos del verdadero caballero son tres. Yo mismo no he tenido éxito en ninguno de ellos." Si el hombre es bueno por naturaleza, debemos preguntarnos por qué no podemos alcanzar lo que debería ser algo natural para nosotros.

 

Sin embargo, la Biblia está construida sobre un punto de vista totalmente opuesto del hombre, en comparación con la filosofía de Confucio. Enseña la Biblia que el hombre es creado a imagen de Dios, pero cayó en pecado y rebeldía hacia Dios. Por lo tanto, su tendencia natural no es de ser bueno, sino de desobedecer los mandamientos de Dios, y buscar su propio camino alejado de Dios. El apóstol Pablo dice en Romanos 7:18, "Tengo el deseo de hacer el bien, pero no puedo llevarlo a cabo."

 

La buena educación es un paso positivo para ayudar al hombre a cambiar, pero se queda corta. El hombre tiene necesidad de una transformación del corazón. La transformación de la vida ocurre cuando una persona entra en una comunión personal con Dios por medio de un pacto, y el Espíritu de Dios transforma la naturaleza del hombre por medio de la morada de Su Espíritu Santo en nosotros.

 

Conclusión:

Confucio enseña muchos y valiosos principios éticos que son coherentes con la enseñanza bíblica, al igual que otros personajes religiosos de la historia humana. Esto ofrece a los cristianos una buena manera de construir puentes con muchas culturas de Asia oriental. Pero el vacío espiritual en el confucionismo es una gran debilidad; y sin embargo, ofrece una oportunidad maravillosa de presentar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

 

El cristianismo ofrece una amplia visión de la vida, que explica la naturaleza de Dios, nuestra relación y comunicación con él, el origen de la creación, y lo que sucede después de la muerte. En la enseñanza de Confucio, uno NO se puede comunicar con el Creador. Pero en el cristianismo, el Creador nos invita y hace posible el camino para una plena comunión con él a través de su Hijo Jesús.

Finalmente, la verdadera transformación de la naturaleza no se producirá a través de la educación, sino a través del Espíritu Santo que mora en el creyente que obedece el Evangelio de Jesucristo.

 

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