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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

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El Bautismo

¿Por qué el bautismo?

Hoy en día hay mucha controversia en el mundo religioso de la cristiandad sobre el tema del bautismo. Las enseñanzas que encontramos en la Biblia acerca de este tema son muy simples y claras. Toda la gente religiosa, y que sea amante de la verdad, debería ser capaz de entenderlas de la misma manera.

1. ¿Quién debe ser bautizado?

Solamente aquellos que se les ha predicado el evangelio y lo creen (Mateo 28:19,20). Solamente las personas las cuales se les ha enseñado el evangelio de Cristo, y que están dispuestas a llegar a ser discípulos de Cristo, pueden ser bautizadas. Varias iglesias bautizan a los bebés y a los niños. Ellos dicen que un bebé es un pecador cuando nace (doctrina errada del pecado original), y que por lo tanto debe ser bautizado para borrar dicho pecado con el cual nació; ya que si un bebé muere sin ser bautizado irá a un lugar perdido (doctrina errada del Limbo). Sin embargo Jesús dijo, "De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3). Entonces aprendemos en este texto que, sí los adultos deben llegar a ser como niños para poder entrar al cielo, entonces el sentido común nos dice que si un infante o un niño muere será salvo.

Los infantes y los niños no son pecadores, por lo tanto no necesitan ser bautizados. A los bebés y a los niños no se les puede enseñar el evangelio de Cristo porque ellos no son capaces de entenderlo, no pueden arrepentirse, ni decidir si quieren ser discípulos de Cristo. Por lo tanto, no pueden cumplir los requisitos para ser bautizados. 

En Ezequiel 18:20 dice: “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la injusticia del impío será sobre él.” Entonces por la palabra de Dios aprendemos que los hijos no cargan con las culpas de los pecados de sus padres, así que la doctrina del “pecado original” es errada y no es cierta. Nadie hereda la culpa del pecado de nadie. Cada quién es responsable ante Dios, de sus propios pecados personales. Los infantes no nacen con pecado original heredado de sus padres. Esa doctrina no es bíblica. Por tanto, los infantes no necesitan ser bautizados.

En Hechos 8:36-37 dice: "Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: he aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Y Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el hijo de Dios". Después que Felipe predicó al eunuco acerca del evangelio de Cristo, pasaron por cierta agua a la orilla del camino. El eunuco (comprendiendo el evangelio y su urgencia de obedecerlo) le preguntó a Felipe qué le impedía ser bautizado. Entonces Felipe le contestó inmediatamente, que no había nada le impidiera ser bautizado si creía que Jesucristo era el hijo de Dios. Esa contestación de Felipe infiere que el único impedimento para poder ser bautizado sería, que no creyera en Jesucristo. Ese impedimento precisamente existe en todos los infantes del mundo, pues ningún infante tiene la capacidad de creer en Jesucristo. Por esta razón los infantes no pueden ser bautizados, porque no pueden cumplir con este simple requisito de creer en Jesucristo. Los infantes tienen el impedimento de que no pueden creer.

Una persona debe creer que Jesucristo es el hijo de Dios antes de que pueda ser bautizada según lo enseña la Escritura. Un bebé no puede ser bautizado porque no es capaz de creer en Cristo. Un bebé no puede leer palabras, no puede escribirlas ni comprenderlas cuando están siendo predicadas. Por tanto, sería imposible para un bebé conocer y entender el evangelio de Cristo. Todos los ejemplos bíblicos relacionados al bautismo, siempre nos muestran a una persona adulta reaccionando a la predicación del evangelio, y tomando su propia decisión de ser bautizada. Nunca se presenta a una persona tomando la decisión de obedecer este mandamiento por otra, ni por toda su familia. Esto es una decisión muy personal. Así lo enseña la Escritura en todos sus ejemplos.

 2. ¿Cómo deben ser bautizados los creyentes?

El bautismo es una sepultura. "Porque somos sepultados juntamente con él en la muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en nueva vida" (Romanos 6:4). Cuando un creyente es bautizado en el agua, él participa espiritualmente de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. El creyente sale del agua una nueva criatura (2 Corintios 5:17). El hombre viejo pecador es sepultado en el agua como el cuerpo carnal de Cristo fue sepultado en la tumba. Cuando una persona es levantada del agua, es una criatura justificada y sin pecado, por aquella obra de sacrificio de Cristo (1 Corintios 6:11, Tito 3:7). Y es una criatura resucitada espiritualmente (Colosenses 3:1), porque Cristo fue levantado de entre los muertos.

Dios les promete a los creyentes que la sangre de Cristo los lavará y los limpiará de todo pecado cuando son bautizados (Hechos 22:16). ¿Cómo es que esto sucede?, no lo sabemos con exactitud, pero debemos de creerlo poniendo nuestra fe que así es, porque así lo dice la palabra de Dios. Después de todo, hay muchas otras cosas en la vida que sabemos son ciertas y que tampoco comprendemos su totalidad, su exactitud, su función y ni su naturaleza. Simplemente conocemos lo suficiente, para poder decidir poner nuestra fe (confianza) en ello. Rociar o poner agua en la cabeza no es una sepultura. El rociar o poner un chorrito de agua en la cabeza de una persona no imita la sepultura de Cristo. Es imposible sepultar a alguien en un vaso de agua, y ninguno puede salir una nueva criatura de una cantidad de agua tan pequeña. Al menos, los ejemplos de bautismos que leemos en el Nuevo Testamento no dan lugar para justificar esas otras practicas.

La palabra bautismo quiere decir: sumergirse, inmersión, zambullirse. Una persona debe sumergirse en el agua para ser bautizado escrituralmente. Si una parte del cuerpo no se cubre por el agua, la persona no está propiamente bautizada, porque el bautismo es una sepultura. Todo el cuerpo debe ser sepultado en agua para que el bautismo sea conforme a la Biblia.

Hechos 8:38-39 dice: "Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó. Y cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y no le vio más el eunuco y se fue por su camino gozoso". Después que Felipe le había predicado el evangelio al eunuco, él inmediatamente mandó parar el carro, y juntos, el eunuco y Felipe descendieron al agua. El eunuco no discutió que mejor sería ser bautizado por rociamiento o por un chorrito de agua en la cabeza, tal vez con la cantinplora de agua que llevaba consigo en el carro. Él comprendió la necesidad y urgencia de obedecer el evangelio, y por el mensaje de Felipe comprendió que el bautismo era por inmersión. Deberían bastar unas pocas escrituras de la Biblia y un sermón pequeño, para convencer a la gente religiosa de hoy día, que solamente el bautismo por inmersión es el que encontramos en la Biblia. Pero lamentablemente no es así, porque muchos aman más sus tradiciones culturales y religiosas, que la verdad bíblica.

 3. Los pecados de un creyente son perdonados cuando se bautiza.

Hechos 2:38 dice: "Y Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo". (Jesucristo ordenó bautizarse en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo) Mateo 28:19. Cuando la multitud de judíos que habían atendido a la Fiesta de Pentecostés comprendieron por la predicación de Pedro, que ellos habían crucificado al Hijo de Dios, preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles, qué era lo que debían hacer para que se les perdonara tan terrible pecado. Pedro les contestó inmediatamente: 1) Que debían arrepentirse, y 2) Bautizarse para el perdón de sus pecados. Luego por la Escritura aprendemos lo que un pecador debe hacer igualmente hoy para que sus pecados le sean perdonados. Él debe sentirse apenado y arrepentido por los pecados que ha cometido. Debe decidir no practicar más el pecado. Inmediatamente después debe ser bautizado en el agua para que sus pecados le sean perdonados, y pueda recibir el don del Espíritu Santo. El bautismo es un acto de obediencia, y cuando una persona obedece a Dios por medio del bautismo, Dios ha prometido perdonarle todos los pecados que haya cometido, y así nace denuevo, como una nueva criatura en Cristo, (Juan 3:3-5, 2 Corintios 5:17).

"Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hechos 22:16). Saulo vio a Jesús resucitado en una visión en el camino a Damasco, y Jesús le dijo que fuera a la ciudad de Damasco, y que allí le dirían lo que le convenía hacer. Tres días después de haber entrado en Damasco, Ananías, un varón piadoso, vino a Saulo y le dijo que lavara sus pecados, bautizándose. Saulo había sido un hombre muy pecador, ya que había perseguido a los cristianos, pero Ananías, comprendiendo que Saulo estaba arrepentido de sus pecados porque se encontraba en actitud penitente, le aseguró que lo único que faltaba por hacer para que todos sus pecados fueran lavados era tan solo ser bautizado.

Por la Escritura aprendemos que Saulo no fue perdonado ni lavado de sus pecados en su encuentro que tuvo personalmente con Cristo, ni durante los tres días de ayuno, oración y arrepentimiento. Saulo fue perdonado y lavado de sus pecados cuando fue bautizado. Ninguna persona es salvada antes que sus pecados hayan sido perdonados. Ninguna persona, (en la Era Cristiana) después de la ascención de Cristo al cielo, es salvada en el momento de su arrepentimiento. Una persona es salvada y justificada después que sus pecados han sido perdonados. Y esto ocurre, en el bautismo (Hechos 2:38).

 4. Un creyente es bautizado en la iglesia.

"Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ahora Judíos o Griegos, ahora siervos o libres, y todos hemos bebido de un mismo Espíritu" (1 Corintios 12:13). Una persona no puede unirse a sí misma a la iglesia de Cristo. El individuo viene a ser miembro de la iglesia cuando es bautizado en agua para la remisión de sus pecados. La iglesia siendo el cuepor de Cristo, es la encomendada para realizar este ministerio. De acuerdo con las directrices del Espíritu Santo las cuales encontramos registradas en el Nuevo Testamento (después de la resurrección de Cristo), los creyentes son bautizados en el cuerpo de Cristo el cual es la iglesia. El Señor  es quien añade personas a la iglesia, cuando son salvadas por medio de obedecer su evangelio en el bautismo (Hechos 2:47).

Ningún hombre o grupo de hombres puede añadir a una persona a la iglesia. Ningún hombre o grupo de hombres puede votar para que una persona entre o salga de la iglesia. Ninguna tradición humana u opinión personal puede decidir cómo una persona es añadida a la iglesia. El añadir personas a la iglesia es trabajo del Señor, y él no lo ha autorizado ni lo ha delegado a hombre alguno. Nadie puede ser salvo fuera de Cristo. Ningún hombre o mujer puede ser salvo fuera del cuerpo de Cristo, y nosotros somos bautizados en su cuerpo. No hay otra manera para poder entrar en este cuerpo espiritual (Gálatas 3:27). En Efesios 1:22-23 leemos que el cuerpo de Cristo es la iglesia de Cristo, por tanto, cuando una persona es bautizada en el cuerpo de Cristo, esta persona es bautizada en la iglesia.

 5. Un creyente es salvo cuando es bautizado.

"A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como con la aspiración de una buena conciencia delante de Dios), por la resurrección de Jesucristo" (1 Pedro 3:21). Dios usó agua para salvar a Noé y a su familia en el arca, y él usa agua para salvar a todos aquellos que creen y obedecen hoy el evangelio. Dios hace el trabajo de Salvación por medio de su Hijo Jesucristo. El agua no tiene poder mágico ni especial, es simplemente el instrumento que Él usa para hacer el trabajo; el agua en sí misma no es la que salva, sino la fe y la obediencia al mandamiento de Cristo de que seamos bautizados. "El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado" (Marcos 16:16). Cuando Cristo, (después de haber resucitado) les dio a sus discípulos la gran comisión, él les dijo dos cosas que las personas que oyeran a su predicación deberían hacer, para ser salvadas. Primero, ellos debían creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, y segundo, ellos debían ser bautizados. Así recibirían la salvación.

El bautismo es el acto inicial de obediencia que un pecador debe hacer antes que la voluntad de Dios lo salve. El bautismo no es la única cosa que una persona debe hacer para ser salva, pero es el acto inicial que Dios ha ordenado a un pecador hacer para que sus pecados sean perdonados, y así ser salvo. Si un pecador arrepentido no es bautizado, no hace la voluntad del Padre celestial, y no podrá entrar al cielo (Mateo 7:21). Jesús dijo también a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

 

Conclusión:

Después de lo aprendido en este estudio bíblico, sabemos que las siguientes prácticas y doctrinas del mundo religioso denominacional son erradas porque no tienen fundamento ni autoridad Escritural. No son enseñanzas de Cristo: 

1. El bautismo de infantes no es bíblico.

2. El bautismo por rociamiento o chorrito en la cabeza no es bíblico.

3. Pensar que se recibe la salvación en el momento del arrepentimiento, por solamente hacer una oración (del pecador) antes del bautismo, no es bíblico.

¿Ha sido usted bautizado? ¿Qué bautismo tiene usted? ¿Tiene usted el bautismo del mundo religioso denominacional, o el bautismo de Cristo? . . . Es necesario que usted tenga el bautismo de Cristo. El bautismo de Cristo es el verdadero bautismo.