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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

El bautismo con el Espíritu Santo

En el presente, hay círculos religiosos que practican el “bautismo en el Espíritu Santo”. Entendemos que el cumplimiento de esa promesa ya tomó lugar y sucedió en el inicio de la iglesia en el año 33 d.C.  Es un grave error doctrinal de estos tiempos pensar y creer que tal evento milagroso (según ocurrido en Hechos 2) todavía continua sucediendo y repitiendose de la misma forma en estos tiempos. Quienes pretenden duplicar y practicar tal evento en la actualidad estan confundidos, y no conocen la verdad bíblica en cuanto a este tema.

¿Qué dice la Biblia?

El bautismo en el Espíritu Santo fue profetizado por Juan el Bautista como un evento futuro en Mateo 3:11, donde está asociado con fuego: "El que viene tras mi, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." Esta profecía aparece también en los pasajes paralelos que describan el ministerio de Juan. En Marcos 1:8 leemos: "Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo." Lucas 3:16 nos dice, "Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." Juan 1:33 identifica a Cristo como uno que tendría la autoridad de bautizar con el Espíritu Santo; "El que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo."

No hay citas adicionales en los Evangelios relacionadas al bautismo con el Espíritu Santo. La próxima cita, en Hechos 1:5, no nos deja en duda cuándo este evento prometido tomaría lugar. Cristo, antes de Su ascensión, dijo a sus apóstoles: "Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días." ¿Que notable evento tomó lugar solo unos pocos días después de la ascensión, 10 días para ser exacto? ¡El día de Pentecostés!

Primera Explicación: El bautismo con el Espíritu Santo a los judíos.

Ahora que hemos identificado el tiempo cuando el prometido bautismo con el Espíritu Santo tomó lugar, podemos examinar la naturaleza de ese evento. Así como Juan el Bautista profetizó, ello fue asociado con fuego; no un fuego literal, sino lenguas repartidas como de fuego, Hechos 2:3. Hubo también un estruendo como de un viento recio, Hechos 2:2. Los discípulos hablaron en otras lenguas, Hechos 2:4. Estas no eran lenguas desconocidas a todos los oyentes, ni celestiales, ni incomprehensibles a los hombres; mas bien, eran lenguas usuales extranjeras de diferentes naciones, comprendidas claramente por muchos de los que estaban en la audiencia, Hechos 2:8-11.

¿Debería este gran evento de Pentecostés ser reproducido por las iglesias de hoy? No hay mención en la Biblia o en la historia eclesiástica de una repetición del milagroso evento de Pentecostés, ni ningún mandamiento de Dios para que nosotros deberíamos reproducir tal evento milagroso. Cualquier iglesia que profesa reproducir el milagroso Pentecostés, debería verificar y checar para ver si todas las señales son duplicadas: el estruendo como de un viento recio; las lenguas repartidas como de fuego; y la proclamación del Evangelio en los idiomas actuales no comprendidos ni estudiados por los que los hablan.

No solo el Pentecostés nunca ha sido reproducido, pero es un evento histórico de una sola vez, el cual por su naturaleza no requiere reproducción. No esperamos ver la reproducción de la separación de las aguas del Mar Rojo por ninguna iglesia actual; ello fue solo un evento de una sola vez el cual sirvió el propósito de sacar a los Israelitas de la esclavitud egipcia. Necesitamos aprender las lecciones de esta intervención milagrosa de Dios en la historia humana, y vivir de acuerdo a esas lecciones ya aprendidadas, confirmadas y registradas en la Escritura. No necesitamos reduplicar el evento mismo.

¿Qué gran propósito histórico se logró con el bautismo en el Espíritu Santo sucedido en aquel  día de Pentecostés? Los discípulos en ese entonces recibieron el poder de lo alto para comenzar su ministerio cristiano, Hechos 1:8. Es muy cierto que el Espíritu aun todavía en estos tiempos nos reviste con poder para testificar hoy, pero sin ningunas manifestaciones milagrosas. Pero en el Pentecostés el Espíritu Santo apareció milagrosamente y visiblemente a los hombres para dar su sello público de aprobación sobre una nueva institution divina que Dios ha ordenado, a través de la cual toda Su obra en la tierra sería hecha; La Iglesia.

En la antiguedad hubo dos instituciones previas que Dios estableció con la intentión de que toda la adoración y servicio del pueblo de Dios fuera conducido a través de ellas; éstas fueron el Tabernáculo de Moisés y el Templo de Salomón. El Espíritu Santo apareció con señales públicamente y visiblemente en la inauguración del Tabernáculo (Exodo 40:34-35) y del Templo (1 Reyes 8:10-11) para mostrar a todos los hombres que Dios aprobó y endorsó estas instituciones. Solamente una de tales manifestaciones del Espíritu Santo era suficiente en cada uno de esos caso para que el pueblo de Dios reconociera y acepatara la aprobación divina. No debería sorprendernos que el Espíritu Santo así también endorse publicamente y de igual manera el inicio de la Iglesia en Hechos 2.

Segunda Explicación: El bautismo con el Espíritu Santo a los gentiles.

Después de examinar la naturaleza y el propósito del bautismo con el Espíritu Santo en el día de Pentecostes, ahora procedemos a la siguiente (y última) cita escrituraria del bautismo con el Espíritu Santo. En Hechos 11:16 el apóstol Pedro, defendiendo su decisión de recibir a los gentiles convertidos de Cesarea como hermanos y de bautizarlos, dijo, "Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo."

Pedro estaba declarando que el dar el Espíritu Santo a Cornelio y sus compañeros en Hechos 10:44-45 era otro caso del bautismo con el Espíritu Santo. En Pentecostés fue dado a los judíos que creyeron en Jesús. El apóstol Pedro reconoce que el Espíritu Santo por gracia cayó también sobre los gentiles convertidos, los primeros históricamente, con el fin de demostrar públicamente la aceptación divina de los gentiles en la familia de Dios, así los cristianos hebreos puedan aceptarlos también. Este evento, como el del Pentecostés, era un evento histórico de una sola vez que no necesita, y no puede, ser reduplicado por las iglesias de hoy. Debe haber una primera vez para cualquier cosa.

Conclusión:

Podemos concluir, de nuestro estudio de todo lo que el Nuevo Testamento enseña acerca del bautismo en el Espíritu Santo, que esto era un glorioso evento histórico por medio del cual Dios autenticó Su iglesia en el comienzo de su ministerio, después de la ascención de Cristo. No hay absolutamente ningún mandato para las iglesias de hoy para duplicar este evento milagroso, o para que los individuos busquen ser bautizados con el Espíritu Santo.

La sana doctrina nos enseña que al ser bautizados para el perdón de los pecados, recibimos en ese momento el don del Espíritu Santo, (Hechos 2:38), (el cual se manifiesta en la aspiración de una buena conciencia hacia Dios (1 Pedro 3:21).

 

Escrito por Thomas Williamson
Traducido por Pedro B. Durik

Resumido, editado y adaptado para este sitio por: Julio Ortíz