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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

El Hombre

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26-27).

La creación del hombre y de la mujer fue fruto de la voluntad de Dios. Él decidió crearlos y Él los hizo. El relato de la Creación dice que en el sexto día, Dios creó al ser humano. Este ser viene a transformarse desde ese momento en la corona de la creación, en la criatura que representará a Dios en el mundo creado.

En la creación del ser humano hay un elemento que lo distingue de todo lo demás que Dios creó. Nos dice la Biblia que Dios dijo: “Hagamos al hombre…”. En esta expresión notamos que hubo una deliberación divina para la creación del ser humano. En este consejo divino entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, se determinó crear al ser humano. Lo interesante es que esta deliberación previa no es mencionada respecto a las demás criaturas, lo que confirma la dignidad del ser humano por sobre todos los demás seres vivos. La creación del ser humano es, entonces, fruto de la sabiduría y concejo del Dios Trino.

La imagen de Dios en el ser humano es una exclusividad de la humanidad. Esto es lo que hace del ser humano alguien especial en la creación. La Biblia dice que Dios creó al hombre “a su imagen y semejanza”.

Dios no sólo creó al ser humano y lo hizo a su imagen y semejanza. Él también lo creó “varón y hembra”. Dios creó dos sexos: el hombre y la mujer. Ambos son criaturas de Dios y ambos son portadores de la imagen divina. ¿Qué significa esto último? Que ambos, hombre y mujer, poseen personalidad, espiritualidad, y expresividad. En esto, los dos sexos se igualan y no existe en ellos diferencia alguna. Ambos poseen la misma dignidad y valor. Sin embargo, esto no quiere decir que sean exactamente iguales, puesto que la distinción de sexos hecha por Dios apunta para cierto tipo de diferencia. Ahora, ¿en qué se fundamenta esa distinción? Claramente la respuesta bíblica apunta para funciones o roles distintos. Hombres y mujeres ejercen diferentes roles, roles que fueron asignados a cada uno de ellos por Dios en la creación.