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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

La Biblia o la Tradición

¿Dónde está la Autoridad, en la Biblia o en la Iglesia?

El deseo de escribir sobre este tema me ha surgido luego de participar en un Foro de Debate con algunos amigos católicos, y las respuestas que de ellos he recibido al preguntarles si en La Biblia encontramos la Revelación completa y perfecta de Dios.

Me respondieron, en varias oportunidades (a pesar de mis aclaraciones), que La Biblia sin la Iglesia no es la Palabra completa de Dios. Que necesita de la “Tradición Eclesiástica” para conferirle al escrito el verdadero y completo carácter de Revelación Divina.

Respondí que la Iglesia (de Cristo), es obviamente la encargada de transmitir (predicar) el mensaje (Marcos 16:5), y la encargada de sostenerlo y preservarlo sin corrupción (1ª Timoteo 3:15). Pero que la iglesia nunca había recibido la instrucción de complementar el mensaje con Tradiciones no escritas, (y mucho menos, que sin las Tradiciones lo escrito carecería de valor).

Una cosa es EL MENSAJE, y otra EL MENSAJERO. Una, LA REVELACIÓN y otra diferente, quién, cómo, cuándo, por dónde y a quienes TRANSMITIRÍA esa Revelación.

No obstante, la respuesta de ellos fue la misma. Negaron que la Escritura, por sí sola, contenga la Revelación completa de Dios. Pregunté nuevamente, cuáles cosas ellos creen que faltan en la Biblia que formen parte de la Voluntad de Dios, y que sean necesarias para nuestra Salvación, y que no han quedado registradas en las Escrituras. Pedí algunos ejemplos precisos y detalles, pero nuevamente obtuve como respuesta  por parte de ellos". . . le falta la Iglesia. . .".

El Magisterio Católico, sus Obispos y Sacerdotes, además de muchos laicos católicos, suponen que el Cristiano no-católico desecha la predicación oral que fue empleada en la época apostólica y post-apostólica.

De ninguna manera es así. Por supuesto que la Palabra fue predicada "de viva voz" según se iba recibiendo la completa  y perfecta revelación de toda La Verdad, y que este medio no fue solo el más utilizado, sino el más viable en base a las condiciones técnicas preponderantes de la época. No suponemos, al decir "Solamente la Escritura como autoridad" que los cristianos de la iglesia primitiva de los primeros siglos  conocieron el Evangelio de Jesucristo gracias a una "milagrosa lluvia de manuscritos fotocopiados..." Sabemos que la iglesia de Cristo tiene una Tradición de predicar y enseñar el mensaje de Cristo.

Es más: hoy en día sigue siendo la predicación ORAL el medio más eficaz de la TRANSMISIÓN de la Buena Noticia (Evangelio) del regalo de Dios para la humanidad.

Pero esta  TRANSMISIÓN ORAL  es algo MUY DIFERENTE a lo que propone la “Iglesia Católica Romana” al querer igualarla a una “supuesta” Tradición apostólica romana, que no tiene fundamento Escritural.

Sencillamente porque la primera (predicación oral) es la acción de TRANSMITIR de manera audible (de palabras) exactamente el mismo mensaje que escrito en EL CANON (Regla de Fe) contenido en la Biblia. O dicho de otra manera: EL MISMO Evangelio que se predicó de viva voz fue el que quedó REGISTRADO de una vez, y puede ser leído directamente en la Biblia. Ni más ni menos.

Mientras que la segunda (Tradición Católica) pretende ser el conjunto de “supuestas verdades" no escritas, y solamente escuchadas por los apóstoles y transmitidas de discípulo a discípulo, hasta nuestros días. Eso permitiría, según esta premisa, el derecho de AGREGAR Y CAMBIAR doctrinas, prácticas y creencias a lo largo del tiempo, confiriéndose a sí misma, potestades incomprobables de transmisión verbal, de la cual está llena la "Tradición apostólica Católica Romana".

Cualquier persona que acepte esta premisa como válida, JAMÁS estará exenta de tener que aceptar  también, otras "viejas Tradiciones" conocidas después de 20 siglos de "escuchadas o sucedidas", y por supuesto (como ya se dijo), de carácter total y también completamente INCOMPROBABLE.

Aceptar esto es abrirle la puerta a una fuente inagotable de inciertos "dogmas de fe", ajenos a las Escrituras, y por ende, a la Voluntad de Dios.

 

Las "Tradiciones", un antiguo problema:

Ya desde la época apostólica existía preocupación por los mensajes heréticos y por las tergiversaciones de la que era víctima el Evangelio de Jesucristo. Clara muestra de esto la vemos en los escritos del apóstol  Pablo en su carta a los Gálatas, a los Efesios, a los Colosenses y en la epístola de  Judas (entre otras):

"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. . ." (Gálatas 1:6-8)

"... para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error..." (Efesios 4:14)

"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. . ." (Colosenses 2:8)

"Amados, ...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios..." (Judas 1:3-4)

"Ya en tiempos de los apóstoles, las iglesias empezaron a conocer la actuación subversiva de sectas heréticas, tanto de procedencia judía (los judaizantes que Pablo denuncia en Gálatas y en otros lugares) como gentil (diferentes grupos proto-gnósticos como los que causaban confusión entre los Colosenses o los lectores de las epístolas de Juan). A causa de la amenaza de estas herejías, la Iglesia tuvo que establecer un listón muy alto para determinar si un texto verdaderamente llevaba el sello apostólico. Fue la misma amenaza herética la que hizo necesaria la agrupación de las Escrituras del Nuevo testamento en una sola colección, a fin de garantizar una transmisión fiel de la enseñanza apostólica en el futuro." (¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? compilado por Pedro Puigbert, autor David Burt, Editorial Clie, pag.104 y 105)

 

¿Cómo distinguir el Verdadero Evangelio, respecto de  uno falso...?

 

(Aquí viene la conclusión del tema que pretendo desarrollar...)

 

Un ejemplo:

Supongamos un grupo de pescadores que participan de un torneo de pesca. Y supongamos también que cada uno capturó un pez de considerable tamaño. Es probable que mientras dure el torneo, cada uno suponga la medida de su pez, en base a su experiencia, en base a su historia de pescador. No obstante, la VERDAD será una sola, o sea, aquella longitud que arroje la comparación del pescado con la REGLA de medición. ¿Queremos saber si la longitud que suponíamos es correcta? Pues, la manera de comprobarlo es comparando al pez con la "Regla Patrón" (Una cinta métrica, por ejemplo). Esta regla será el CANON de medida, y será allí donde se acabarán las suposiciones y las dudas.

De la misma manera podremos "suponer" el peso de cada pez. Sabré si el peso que yo estimaba era correcto, una vez que coloque la pieza en el CANON DE MEDICIÓN, o sea, una balanza.

De la misma manera, cuando queremos verificar la "certeza" de una "verdad de Dios", no tenemos más que compararla con el CANON DE MEDICIÓN de la Palabra de Dios, que no es otro que las Sagradas Escrituras. Ellas son nuestra Divina Regla de comparación, provista de manera infalible por el Espíritu Santo, para saber cuando se trata del Verdadero Evangelio, y cuando de una versión pervertida (Gálatas 1:7)

Este fue el objetivo perseguido al definir como Palabra inspirada por Dios a un grupo de escritos de profetas, apóstoles y siervos de Dios, otorgándole autoridad de CANON BÍBLICO.

Si quieres saber si una práctica, doctrina, creencia o enseñanza es "Verdad de Dios", solo debes compararla con LA REGLA (Kanön) DE MEDICIÓN = La Biblia.

Por: Daniel Serbia