Menu

La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

La Misa

La piedra angular del culto Católico es la misa. La misa es la repetición incruenta (no sangrienta) del sacrificio de Jesucristo en la cruz. Este culto alega que Cristo, por medio del misterio de la "Eucaristía", está físicamente y efectivamente presente sobre el altar, y en cada misa es ofrecido de nuevo en sacrificio sobre el altar (una y otra vez) para expiar nuestros pecados. Recuerdo aun cuando las monjas de la clase de religión en el seminario nos confortaban diciendo que cada minuto se ofrecía una misa en alguna parte del mundo.

En la Biblia se registran las actividades de adoración de la iglesia del primer siglo. Leyendo en el libro de los Hechos, me sorprendió que no se mencionara la reunión de los primeros cristianos para participar en una misa parecida o identificada como la de los católicos de hoy.

La ausencia de cualquier alusión a “una ceremonia de sacrificio” era, ya en sí, perturbadora para mí. Sin embargo, al estudiar con diligencia la epístola a los Hebreos, encontré una enseñanza explícita que pone en claro lo innecesario de “una repetición continua” del sacrificio de Cristo. Precisamente, el tema fundamental de los capítulos siete al diez de Hebreos es la finalidad del acto de Jesucristo en el Calvario (una sola vez y para siempre). Es decir, que la obra redentora de Cristo ha sido consumada. Esta misma enseñanza puede encontrarse en muchos otros pasajes del Nuevo Testamento, pero la epístola a los Hebreos muestra más claramente esta doctrina.

 Considere usted los siguientes pasajes de Hebreos:

Hebreos 7.27: “… que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo”.

Hebreos 10.10: “En esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”.

Hebreos 10.12: “… pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”.

Hebreos 10.14: “… porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

Hebreos 9.25-28: “… y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos…”

Hebreos 10.17, 18: “… Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, ya no hay más ofrenda por el pecado”.

Hebreos 9.12: “… y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre, en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.

Hebreos 9.22: “… y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”.

 

Al leerlos, se hizo más evidente para mí, que los fundamentos de la misa (sacrificio incruento y repetitivo de Cristo por nuestros pecados) no solamente carecían de base en las Escrituras, sino que estaban en completa contradicción con las mismas. Las Escrituras claramente nos demuestran que el significado de la misa católica representa erróneamente el acto redentor y consumado de Cristo en el Calvario para el cristiano.