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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

La Mujer predicando en la iglesia

En muchísimas iglesias del mundo religioso denominacional del Protestantismo y el Pentecostalismo, tienen y aceptan que la mujer predique y enseñe a toda la congregación desde el púlpito. Les conceden egercer funciones de autoridad y dirección en diferentes partes de su culto y adoración religiosa.

Sin embargo, conforme a la Biblia, la sana doctrina de Cristo nos enseña y nos ordena otra cosa muy distinta. En la Biblia aprendemos que Dios nos ordena lo siguiente:

La Mujer no debe predicar en la iglesia:

1) 1 Timoteo 2:11- 12 - "no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio".

a) Predicar es lo mismo que enseñar. Dar clases bíblicas es lo mismo que enseñar y también es lo mismo que ejercer dominio y control sobre el grupo al cual está enseñando. Por lo tanto, si en tal grupo hay varones, entonces la mujer no está autorizada por Dios a enseñar “en la congregación” (en la iglesia). Si la iglesia le pertenece a Dios, entonces todos sus miembros deben obedecer la voluntad Dios. De lo contrario, sería una iglesia desobediente a Dios, o peor aún, no sería una iglesia aceptada por Dios, porque no le obedece.

2) 1 Corintios 14:34 - "vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas". Los versículos 19, 27, 29, etc. dicen hablar, y se refiere al hablar públicamente mientras se lleva a cabo el culto o la asamblea de la iglesia. Dios prohíbe que la mujer hable en la asamblea (el culto y la adoración de la iglesia).

3) Romanos 16:1 - "hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea". Muchas mujeres e iglesias desobedientes a Dios gustan de citar éste texto para tratar de justificar su violación al mandamiento de Dios. La palabra diaconisa que se lee en ése texto significa servidora, no significa maestra ni predicadora de púlpito.

Al igual también como en Hechos 9:36, 39 (el caso de Dorcas). Estas mujeres eran servidoras de la iglesia, no predicaron ni enseñaban en el púlpito. Pues ellas, sabían muy bien que no estaban autorizadas por Dios a hacerlo. Ellas eran fieles al mandamiento de Dios para la iglesia.

4) El trabajo principal de la mujer es el trabajo doméstico (atender y cuidar la familia y el hogar) 1Timoteo 2:14, 15; 5:14; Tito 2:3-5. Al cumplir con su papel doméstico, la mujer sirve al Señor. Desde luego, la mujer tiene capacidades para desarrollarse profesionalmente si así lo estima, pero esa faceta no debe ser su responsabilidad primordial en la vida.

5) La mujer cristiana si debe enseñar a otras mujeres, Tito 2:3-5. Desde luego, la mujer cristiana si puede y debe enseñar a los niños (a sus propios hijos y a otros).

6) Pablo dijo a Tito (quien era un varón autorizado a enseñar en la iglesia) que debía enseñar con toda autoridad (Tito 2:15), pero esa instrucción no se le da a la mujer, sino, todo lo contrario. La Biblia claramente dice:  1 Timoteo 2:11- 12 - "no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio".

7) No había mujeres entre los 12 apóstoles, ni entre los 70 enviados por Jesús (Lucas 10). Desde luego, los ancianos y los diáconos designados (Hech. 6) eran varones (1 Timoteo 3). Y esto no fue así por cuestiones o razones de machismo cultural de aquellos tiempos. ¡No! Fue así  porque Jesús conocía y obedecía muy bien la voluntad de su Padre celestial. Jesús sabía que así fue dispuesto por Dios desde la fundación del mundo, cuando Adan y Eva fueron creados.

8) Por lo tanto, la mujer no debe predicar en la iglesia. El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo lo prohíbe, y en la iglesia desde su inicio no había ejemplo de predicadoras, ni directoras de oraciones y cantos, porque dirigir equivale a enseñar y ejercer control y dominio.

9) La razón de esta prohibición para la mujer en la iglesia, no fue cuestión de machismo cultural de aquellos tiempos, cómo gusta excusar mucha gente de hoy. Pues Dios no se equivoca, ni se deja engañar, ni chantajear, ni cambiar su pensamiento, ni su voluntad por la corriente cultural del mundo, en ninguna época de la historia de la humanidad.

La razón del mandato de Dios proviene de su propia voluntad desde el principio, en la misma creación de la raza humana. El apóstol Pablo indicó así la razón diciendo: “Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión (violación de mandamiento).” (1 Timoteo 2:13-14) Así que, ésta prohibición no es cuestión de épocas ni de costumbres culturales, sino de la voluntad y el mandamiento de Dios para su iglesia.

10) Las mujeres que predican y enseñan en la iglesia lo hacen sin autoridad divina, y desobedecen abiertamente la prohibición de Dios. Y toda persona que participa y asiste a una iglesia donde permiten a las mujeres predicar y enseñar, se hace también partícipe y cómplice, juntamente con ellas, de esa misma desobediencia contra la voluntad de Dios.

Búsquelo usted mismo en la Biblia.