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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

La Predestinación

Por: Lorenzo Knowlton

 

¿Es bíblica la doctrina de la predestinación?

Parte 1:

Muchos grupos religiosos enseñan que Dios ha predeterminado el curso de nuestras vidas antes de que nazcamos, ¿pero enseña esto la Biblia? Hay variaciones de esta doctrina, pero entre ellas, la más común es la idea de que Dios, hace mucho, predeterminó cada detalle de la vida de cada persona, incluso si esa persona se salvaría o se condenaría. Sin embargo, esta enseñanza está en contradicción directa con lo que la Biblia enseña sobre la naturaleza del hombre y su relación para con Dios.

Las Escrituras claramente enseñan que Dios creó a cada uno de nosotros como seres capaces de ejercer nuestro propio libre albedrío, y ha prometido que considerará a cada uno de nosotros responsable de las decisiones que tomamos. La Biblia declara que Dios quiere que cada uno venga al arrepentimiento, y así se salve (2 Pedro 3:9). Pero note que si una persona se salva depende de si él o ella viene al arrepentimiento, y no en si están entre aquellos que han sido "arbitrariamente" predestinados para salvarse.

Conocemos a Juan 3:16, y recordamos que allí declara que Dios amó el mundo tanto que él hizo posible “que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Otra vez, note que la recepción de la vida eterna depende de la persona, si él o ella cree en Jesús, y no sobre si Dios determinó de antemano  para él o ella "como individuo", el perderse o salvarse.

Dios siempre ha trabajado con su pueblo para advertirles a ellos de las consecuencias de las decisiones que tomarían en sus vidas. Si no obedecen sus mandamientos, sufrirían la condena y el castigo. Si fueran obedientes, recibirían aprobación y bendiciones. Vamos a mirar, por ejemplo, lo que el Señor inspiró a Moisés a decirles sobre la importancia y las consecuencias de las decisiones que tomarían cuando se dispusieron a entrar en la Tierra Prometida en Deuteronomio 30:16-20.

Dios les prometió vidas largas y bendiciones si fueran obedientes. Sin embargo, les prometió la destrucción y el retiro de la Tierra Prometida si se apartaban de él y no fueran obedientes. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19). Seguramente no había predeterminado lo que pasaría a ellos. Tenían ellos la opción de obedecer y permanecer en la tierra, o desobedecer y ser echado de ella.

No es diferente para los cristianos hoy. Dios ha dado a cada uno de nosotros la oportunidad para salvarse, él ha puesto “la vida y la muerte ante nosotros” y nos implora para elegir la vida. Él dio a su Hijo a fin de hacerlo posible para nosotros recibir el perdón de nuestros pecados, el don del Espíritu Santo y la promesa de la vida eterna.

Cuando Jesús envió a sus discípulos al mundo para predicar el evangelio, él hizo la promesa “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16). Romanos 14:10 y 2 Corintios 5:10 son sólo dos de varios pasajes que dejan claro que tendremos que presentarnos ante el Señor para recibir o la aprobación y la recompensa, o la condena y el castigo a consecuencia de lo que hemos “hecho en la carne”. Todavía nos da la opción de elegir la vida o la muerte. Pero si Dios hubiera predeterminado ya nuestro destino eterno, no habría ninguna verdadera oportunidad para la salvación.

Cada ser humano ejerce el libre albedrío que el Señor le ha dado para tomar decisiones cada día. Aquellos que han oído la palabra de Dios y han determinado obedecerla, también tomarán la decisión cada día de resistir la tentación y obedecer los mandamientos de Dios. Aquellos que han rehusado escuchar la palabra de Dios, también rechazarán obedecerla. Cada cristiano sigue ejerciendo la libre elección, tomando decisiones cada día de resistir la tentación y vivir según Dios. Si un cristiano toma decisiones malas, o va apartándose de Dios, él o ella perderán la salvación (Hebreos 6:4-6).

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¿Es bíblica la doctrina de la predestinación?

Parte 2:

Romanos 8:28-31 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

La palabra, que es traducida "antes conoció" en el versículo 29, sólo puede interpretarse en el sentido de algo que es absolutamente conocido en certeza. Por supuesto, tal conocimiento perfecto de antemano sólo es posible para Dios. Aquí entonces es de donde viene la idea que Dios sabe de antemano quienes se salvarán. Pero, como hemos aprendido en el artículo de la semana pasada, el concepto de que Dios ha elegido previamente a los (individuos) que se salvarán y los que se perderán, es algo que es tan contrario a lo que el resto de las Escrituras enseñan, que ello no puede incluso siquiera ser considerado como una posibilidad.

En el estudio de la carta a los romanos, siempre debemos tener en mente la premisa básica sobre la cual Pablo procede – "el evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego" (Romanos 1:16). El evangelio es el único poder por medio del cual una persona puede ser salvo. El evangelio se basa en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo (1 Corintios 15:1-4). Esas son las cosas que uno debe creer para ser salvo.

Sin embargo, Jesús dejó en claro que la creencia (fe) es necesario, y que la creencia en él debe llevar a la persona que cree a la obediencia a fin de que él o ella puede ser salvo (Marcos 16:16; Hechos 8:35-38). Muchos tratan de negar que el bautismo es esencial para la salvación, pero deben recordar que Jesús, quien tiene toda la autoridad en el cielo y la tierra (Mateo 28: 18), es quien lo ordenó.

Pero volvamos a nuestra consideración de Romanos 8:28-31. La preciencia que Pablo dijo que Dios tuvo, fue en referencia a aquellos que fueron llamados según el propósito de Dios. ¿Qué significa la palabra "llamado"? La palabra significa literalmente "uno que es invitado". Dios ha invitado a los seres humanos para obedecer el evangelio a fin de ser salvos. En otras palabras, se les llama por medio del evangelio (Romanos 10:14; 2 Tesalonicenses 2:14; Mateo 20:16). Quien responde a esa llamada por el acto de obedecer a los mandamientos de nuestro Salvador Jesucristo, será salvo (Apocalipsis 22:17; Mateo 11:28).

Nos damos cuenta que Pablo dice que este llamamiento se hace según el propósito de Dios (Romanos 8:28). ¿Qué es exactamente el propósito de Dios para el hombre? El propósito de Dios para la humanidad es que todos vengan al arrepentimiento para ser salvos (2 Pedro 3:9; 1 Timoteo 2:3-4). Por esto, él envió a su propio hijo al mundo (Juan 3:16).

Así sabemos, que los que Dios conoció de antemano, consistían en aquellos que fueron llamados conforme a su propósito. Este mismo grupo (tipo de personas) eran los que serían predestinados para que "fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo.” Lo que estamos aprendiendo es que el Padre determinó de antemano (predestinó) qué "clase de gente" sería salvada, y no cuales individuos serian salvados.

El grupo que estaba predestinado para salvarse es "la iglesia" de la cual Jesucristo es la cabeza, y por la cual él murió. El apóstol Pablo escribió en Efesios 5:23; “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” Entonces, ¿Dónde están los salvados? En el cuerpo. ¿Qué es el cuerpo de Cristo? "La iglesia".

Entender que quienes Dios conoció de antemano, y quienes predestinó a ser salvados, en realidad son aquellos que se hacen miembros del cuerpo del Señor, la iglesia. Esto resuelve todas las dificultades que tenemos en la comprensión de lo que entendemos por el conocimiento previo de Dios, y la predestinación de aquellos que serán salvos.

No es que él ha determinado previamente cuáles son los individuos que se salvarían, sino que él decretó que quien obedece al Evangelio será salvo. A cada uno y todo aquel que cree en Jesús, que se arrepiente de sus pecados, confiesa la fe en Jesús como el Hijo de Dios y es bautizado en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo, será salvo, y se añadirá a la iglesia. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él" (Efesios 1:3-4).

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¿Es bíblica la doctrina de la predestinación?

Parte 3:

Llegamos a la conclusión de este tema con nuestro último artículo de aquellos que Dios conoció de antemano y predestinó para ser salvos son los miembros del cuerpo de Cristo, que es la iglesia (Efesios 5:23). Lo que nos dice Pablo aquí cambia el enfoque de nosotros como individuos y hacia la iglesia por la cual Jesús murió. Si bien es cierto que la iglesia está compuesta enteramente de individuos, estos individuos componen un grupo específico de personas, quienes han cumplido con un conjunto específico de condiciones – es decir, ellos han obedecido el Evangelio.

Este grupo (la iglesia) está predestinado a ser "hechos conformes a la imagen" del Hijo (Romanos 8:29). Eso significa que cualquiera puede convertirse en una parte del grupo que está predestinado para la salvación, al ser añadido a este grupo (Hechos 2:38, 47). También significa que todas las bendiciones espirituales son prometidas para los miembros de este grupo, y no a individuos al azar (Efesios 1:3-4). Todas las bendiciones espirituales están en Cristo. (Para saber cómo se pone uno en Cristo, leer Gálatas 3:27).

Esas bendiciones espirituales no se encuentran en cualquier otro lugar. Tampoco están disponibles para cualquiera que no esté en Cristo. De estos, también se dice que han sido determinados antes de la Fundación del mundo. Dios da libremente las bendiciones materiales de su creación a todo el mundo en general (Mateo 5:45). Pero Él ha determinado de antemano, que sus bendiciones espirituales, son sólo a disposición de quienes habitan en los lugares celestiales en Cristo. Esto es así, no porque él seleccionó a ciertos individuos para recibir esas bendiciones, sino porque determinó que sólo aquellos que creen en su Hijo (Juan 3:16) y le obedecen a él, podrían recibirlas (Marcos 16:15-16).

En este pasaje, nos hemos encontrado con la frase "en los lugares celestiales." Exactamente, ¿dónde están esos lugares? Por la frase “los lugares celestiales,” Pablo se refiere aquí a "la iglesia". Su propósito en la carta a los Efesios es de presentar la iglesia, por la cual nuestro Señor y Salvador Jesucristo murió, en toda su gloria (Efesios 5:27).

Podemos estar seguros de que los lugares celestiales son la iglesia porque Pablo afirma que Dios nos ha sentado en ellos desde ya en Cristo Jesús (Efesios 2:6), y los miembros de ese cuerpo son edificados juntamente para formar una morada de Dios (Efesios 2:19-22). Esto nos ayuda a entender cómo un lugar aquí en la tierra puede ser considerado un lugar celestial. Es un lugar celestial porque nuestro Señor Jesucristo, y el padre Dios moran allí, y porque Jesús la compro con su propia y preciosa sangre (Efesios 5:25-27).

Permítame añadir algunas frases de Efesios 1:3-14 que nos ayudará a entender eso de que Él;

"nos escogió en él antes de la fundación del mundo" (Efesios 1:4):

"habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo" (Efesios 1:5)

“Él "nos hizo aceptos en el Amado" (Efesios 1:6)

"en quien tenemos redención por su sangre" (Efesios 1:7)

"En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efesios 1:11)

"En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. " (Efesios 1:13-14).

Es únicamente en Cristo que la predestinación, pre-selección, y pre-ordenación de Dios está hecha. En otras palabras, son los que obedecen al Evangelio para convertirse en miembros del cuerpo de Cristo, los que están predestinados a ser salvados. Todo el mundo es libre para poder tomar esa decisión.

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