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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

La Salvación

¿Qué es la Salvación?

La salvación es ser salvo del justo juicio de que ha de venir Dios sobre el pecador.

Muchas personas piensan que la salvación significa ser salvo de uno mismo, o de las enfermedades físicas e injusticias de este mundo, o del diablo. Pero esto no es exacto. Todos los que han pecado contra Dios están bajo el juicio de Dios. Este juicio es conocido como condenación en donde Dios condena eternamente en el infierno a aquellos que lo han ofendido a Él rompiendo Su Ley. En Romanos 3:10,23 se nos dice que ninguna persona es buena, y que toda la humanidad esta destituida de la gloria de Dios. Esto no significa que Dios sea injusto. Esto muestra que Dios es santo.

Dios debe castigar al pecador; pero Él ha suministrado la salvación para que así las personas no tengan que enfrentar Su justo juicio. Esto significa que Dios es tanto santo como amoroso. Él debe manifestar cada una de Sus cualidades de la misma forma. Así aprendemos que el ser salvo de la ira de Dios, es la salvación.

La salvación se encuentra en Jesús y solamente en Él, quien es Dios en carne (Jn 1:1, 14), el cual murió por nuestros pecados y se levantó de la muerte. 1 Co 15:1-4 dice:

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2) por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3) Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras. 4) y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;”

Esta es la forma como la salvación trabaja: Todos nosotros hemos pecados contra Dios y merecemos el juicio. Pero Jesús nunca pecó (1 P 2:22). Él vivió la Ley de Dios perfectamente. En esto, Su justicia es perfecta para poder estar delante de Dios. Cuando los líderes corruptos Judíos forzaron la mano de Roma para crucificar a Jesús, Dios usó esta crucifixión como un medio para colocar los pecados de la humanidad sobre Jesús. (1 P 2:24; 1 Jn 2:2). En ese momento fue cuando Jesús se convirtió en pecado para beneficio nuestro.

 

2 Corintios 5:21 dice:

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

En la crucifixión Jesús llevó nuestros pecados en Su cuerpo y sufrió en nuestro lugar. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Is 53:5). Recuerde: ningún pecador, en su propio mérito, podrá perfectamente complacer a Dios y ningún pecador ofrecería un sacrificio perfecto a Dios; sólo Dios en carne, Jesús, podría hacer eso.

Así que, puesto que no hay nada que hacer que sea justo delante de Dios, Is 64:6 dice que nuestra justicia son como trapos de inmundicia; entonces, no podemos complacer con nada a un Dios que es infinitamente santo y justo. Pero Jesús, el cual es perfectamente justo delante de Dios el Padre, murió en nuestro lugar; lo que no podíamos hacer, lo hizo Jesús.

Si usted quiere escapar del justo juicio de Dios, entonces, usted necesita creer en el sacrificio de Dios. Usted necesita ser hecho justo delante de Dios por Dios mismo, no por usted mismo. El ser humano, por sus propios méritos, no tiene la capacidad de ser hecho justo delante de Dios. Solamente es posible por medio de Cristo. Esta justicia de Cristo le es dada a usted si lo recibe a Él, cree en Él y en lo que Él hizo por nosotros. Esta es la razón por la cual la Biblia dice que somos salvos por gracia a través de la fe: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” (Ef 2:8).

Cuando usted cree en obediencia, en lo que Cristo ha hecho en la cruz, y no en sus propias obras personales (ya que ninguna es lo suficientemente buena), entonces la justicia de Cristo le es aplicada a usted; aún cuando sus pecados se le hayan “imputado” a Jesús. Esto es como en un intercambio: Él toma sus pecados, y usted es limpiado y cubierto por Su justicia.

Una vez que usted ha creído y obedecido al bautizarse para el perdon de sus pecados, en la obra que Cristo ha hecho en la cruz, entonces, usted posee la vida eterna y nunca enfrentará el juicio de Dios, si permanece fiel hasta el fin.

 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Jn 10:27-28).