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La Palabra Vivida

Ministerio de estudio Bíblico afiliado a las iglesias de Cristo. . .

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Un breve cuento de Vestimenta

Yo estaba frente a una tienda, tomándome una soda cuando noté que un taxi pasaba al frente. Al pasar, el taxista aminoró la velocidad y se quedó mirando a las dos mujeres que atendían el negocio. Él les chifló varias veces, les hizo señas con sus ojos y hasta trató de enamorarlas desde el taxi. Noté que las mujeres estaban bastante disgustadas. Después que el taxista siguió su rumbo, ellas se pusieron a comentar: “¡Qué horribles son los modos de los hombres!” “Todos son tan locos. Nos miran con ojos desvergonzados. Como si fueramos solamente instrumentos de placer carnal." “¡Ojalá nos respetaran!”

 

Me quedé escuchándolas por un momento. Después les dije: — ¿Saben? Al igual que esos hombres, ustedes también son parte del problema. De la manera que ustedes se visten, es con gran razón que muchos hombres se comporten así con ustedes. Pues ustedes con esa forma de vestir también provocan e insitan a muchos hombres a esa conducta. Ustedes son cómplices, y aportan en gran manera a lo que ellos están haciendo, pues les dan motivos.

 

Terminé mi soda y seguí mi camino. Ellas no quedaron muy convencidas con lo que les dije. No quisieron reconocer que ellas, así como muchas otras mujeres que se visten tan sensuales y deshonestamente, son cómplices en los muchos pecados sexuales que cometen muchos hombres. Tanto las mujeres que visten sin pudor, como los hombres con sus actitudes y comentarios cargados de lascivia e inmundicia, ambos participan de los pecados de la provocación sexual que tanto ofende y desagrada a Dios.